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La
Reflexión Semanal |
El
Evangelio del Domingo |
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La vida gana. Así de
contundente. Si pillásemos bien el significado de tu
resurrección, palidecerían en comparación las celebraciones de
quien gana un mundial, saca una oposición o recibe un
oscar. Porque en la victoria de esa vida entregada,
en la palabra definitiva de un Dios que parecía
callado, pero habla ahora con fuerza; la vida
gana Vence como un torrente
que anega tierras secas ávidas de agua;
como el fuego que, en la noche más oscura,
trae una luz que permite adivinar la vida oculta.
Gana la vida, Tu
vida. Victoria sobre las dudas,
Victoria sobre las noches oscuras,
Victoria sobre lo injusto.
Victoria del inocente sobre la hipocresía,
sobre las imágenes de Dios que deshumanizan;
del amor sobre el miedo;
del valor sobre la huída;
de la vida sobre la muerte,
y
la alegría profunda sobre la fachada vacía. Victoria de la entrega sobre la huída;
del abrazo sobre el prejuicio.
Victoria. De dar sobre exigir...
¡¡¡Hemos ganado!!!…(y en el otro bando no hay
muertos). |
Al
anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en
una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró
Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros." Y, diciendo esto,
les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría
al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha
enviado, así también os envío yo." Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre
ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los
pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan
retenidos." Tomás,
uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino
Jesús. Y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor." Pero él
les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto
el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo
creo." A
los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomas con ellos.
Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: "Paz a
vosotros." Luego dijo a Tomás: "Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae
tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente."
Contestó Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!" Jesús le dijo: "¿Porque me has
visto has creído? Dichosos los que crean sin haber
visto." Muchos
otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista
de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el
Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
(Juan
20,19-31) |
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